miércoles, 1 de mayo de 2013

Haceme tuyo



¿Estoy con la persona correcta?, “¡Mi marido me considera como un mueble más!”; “¡Mi novio se siente inferior a mí porque yo gano más que él!”, “¡Mi esposa ya no me ve como un héroe!" Cada relación tiene un ciclo, un principio esto se le llama enamorarse ciegamente de su pareja. Enamorarse de la misma persona todos los días, eso es amar. Llegas al extremo de enamorarte hasta de sus defectos y errores porque sus cualidades los sobrepasan. Te enamoras y tu mente dice que es una locura, pero tu corazón insiste en que puedes ser feliz.
Parafraseando a Marco A. Flores: -Enamorarse es verse en el espejo y sonreír-.
Después de unos meses o años de estar juntos, la euforia del amor se puede desvanecer. Es un ciclo natural en muchas de las relaciones. Poco a poco, las llamadas telefónicas se convierten en molestias, el contacto no es siempre bienvenido y la idiosincrasia de tu cónyuge, en vez de ser agradable, te frustra. Los síntomas de esta etapa varían con cada relación, notarás una gran diferencia entre la etapa inicial y el desenamoramiento. En este punto, comenzamos a preguntarnos, "¿Estoy con la persona correcta?" Y al reflexionar sobre la euforia del amor que una vez tuvimos, la deseamos tener con alguien más, esto es cuando empezamos a dudar. La infidelidad es muy común en nuestros tiempos, pero la respuesta a este dilema no está en ser infiel.
La clave en una relación no es encontrar a la persona adecuada, sino aprender a amar a la que encontraste, con todas sus virtudes y defectos. Mi madre algún día me dijo “Enamorarse es fácil; continuar enamorado toda la vida es realmente especial”. Mantener el amor necesita tiempo, esfuerzo y energía. Y lo más importante, sabiduría. El amor por lo tanto es una "decisión". No es sólo un sentimiento. Recuerda esto siempre: Dios determina quién entra en tu vida. Depende de cada uno decidir continuar enamorándose o pagar el precio en olvidar y fracasar. Te dejo mi frase favorita: “Quiero que me hagas el amor, pero de tu vida...”

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